1 – Masiva popularidad
9 de cada 10 adolescentes ha empleado alguna red social. 3 de cada 4 tienen actualmente un perfil, con Facebook ocupando un lugar dominante (para el 68%, por un 6% para el cual es Twitter). Uno de cada cuatro adolescentes es un “heavy social media user”, lo que significa que utiliza al menos dos redes diferentes todos los días.
2 – Masiva aceptación
Por aceptación entendemos valoración positiva; las cifras no son tan “masivas” como en el epígrafe anterior, cierto, pero no dejan de ser elocuentes. Por ejemplo, a más del 25% de los adolescentes las redes sociales les hacen sentir menos tímidos, y uno de cada cinco se sienten más seguros, más populares y desarrollan más empatía hacia los otros. En comparación, solo un 4% se siente menos seguro por ellas, y un 3% más tímido.
Los efectos positivos de las redes sociales los sienten hasta los adolescentes que Ralph llama “menos felices”; el 10% que afirma sentirse deprimido a menudo. Incluso en estos casos, nos acercamos al empate: al 18% las redes les hacen sentirse peor y el 13% creen que reduce su depresión. En definitiva, el 50% cree que las redes sociales les han ayudado en sus relaciones con sus amigos, frente al 4% que cree que las ha dañado.
3 – Las relaciones cara a cara siguen siendo insustituibles…
Por muy populares que sean las redes sociales, no sustituyen a nada; para casi la mitad de los adolescentes, su forma de comunicación favorita es el cara a cara, seguida de los mensajes y solo después, de las redes sociales.
Y las dos principales ventajas que encuentran en la interacción cara a cara son inigualables: son más divertidas y entiendes mejor lo que la otra persona quiere decir. Por su parte, los mensajes son rápidos y fáciles, y te dan más tiempo para pensar tu respuesta o para hacerlo en privado.
4 – … pero los Social Media pueden llegar a modificarlas, de múltiples maneras.
Un tercio de los adolescentes cree que en gran o alguna medida el empleo de los Social Media consume tiempo que podrían ocupar en relaciones cara a cara, y al 44% llega a distraerles en alguna medida cuando están con otras personas. Posiblemente, porque les ayuda en ciertas interacciones; en otro estudio citado en Pulso Social, descubrimos, por ejemplo, que “preguntar por medios sociales si quieres salir a comer algo o al cine es mucho menos embarazoso de lo que resultaría cara a cara”. Y es que casi un tercio de los adolescentes estadounidenses que utilizan los Social Media han flirteado online con alguien con quien no lo hubieran hecho cara a cara, y un 25% afirma haber dicho online algo malo sobre alguien que tampoco hubieran dicho en persona.
5 – El deseo de desconectar… y cómo influyen en él los padres.
Puede parecer que es algo reservado a los workaholics, pero no, ni mucho menos. El 41% de los adolescentes con móvil contestó “Sí” cuando le preguntaron si podrían describirse a sí mismos como “adictos” a sus teléfonos (sin que se les ofreciera una definición concreta de adicto). El 43% estaba muy de acuerdo en que a veces desearían “desconectar”.
Eso sí, los resultados dependen en gran medida de la experiencia personal de cada adolescente en las redes sociales y en el mundo online. Por ejemplo, el 25% de los que actualmente no están en ninguna red está muy de acuerdo en que a veces desearían retroceder en el tiempo, hasta un momento anterior a Facebook. Entre los que sí son usuarios de redes, la cifra baja al 8%.
Y una reflexión final, antes de interpretar estos resultados como una fuente de críticas hacia los Social Media o hacia los teléfonos móviles. El 28% de los adolescentes cuyos padres tienen móvil, ven a sus progenitores como “adictos” a sus gadgets, y el 21% de todos los adolescentes (ojo: de todos los adolescentes) desearía que sus padres pasaran menos tiempo con sus móviles y otros dispositivos.
Ver más en Coma